En Velilla de San Antonio (Zona estadística Este Metropolitano en la clasificación de la Comunidad de Madrid, y Cuenca del Henares o Corredor del Henares en el lenguaje corriente, aunque Velilla es un caso raro dentro del corredor: no está sobre el eje de la A-2 ni sobre el ferrocarril, sino descolgada hacia el sur, en la orilla izquierda del Jarama. Son 14,35 km² de término que limitan con Mejorada del Campo al norte, Loeches al este, Arganda del Rey al sur y Rivas-Vaciamadrid al oeste, esta última al otro lado del río. Todo el borde fluvial está dentro del Parque Regional del Sureste, y ahí están las tres lagunas del municipio —El Raso, Picón de los Conejos y El Soto—, que no son naturales: son antiguas graveras excavadas por debajo del nivel freático y abandonadas, que el agua terminó llenando. El acceso rodado es la R-3, que deja el centro de Madrid a 12 km, más la M-208 hacia Mejorada y la M-217 hacia Loeches. Ferrocarril no hay: la ficha municipal registra 0 estaciones de Cercanías, y la conexión con la capital son los autobuses interurbanos 280, 284, 285 y 341, más la nocturna N203. El 284 tarda alrededor de una hora y dos minutos hasta Conde de Casal., 14.467 habitantes censados en 2025 según la Ficha Municipal del Instituto de Estadística de la Comunidad de Madrid (7.228 hombres y 7.239 mujeres); la cifra que da el INE para ese mismo año es de 14.468. Lo relevante aquí no es el número, es la pendiente: el crecimiento relativo de la población fue del 3,28% en 2025, más del doble que el 1,49% regional y muy por encima del 1,36% de la zona Este Metropolitano. La serie del padrón lo cuenta mejor que cualquier adjetivo: 581 habitantes en 1900, 815 en 1950, 1.490 en 1970, 1.543 en 1981 y 2.070 en 1990; después 6.767 en 2000, 11.793 en 2011, 12.380 en 2020, 12.770 en 2022, 13.376 en 2023 y 14.003 en 2024. En treinta y cinco años el pueblo se ha multiplicado por siete. Y es una población joven de verdad: edad media 38,98 años, un 19,4% de menores de 18 y solo un 9,9% de mayores de 65, con un grado de envejecimiento de 11,34 frente al 18,87 de la Comunidad. En 2024 hubo 117 nacimientos y 72 defunciones, un crecimiento vegetativo de +45. Los extranjeros son 110,18 por cada 1.000 habitantes, por debajo de la media regional (166,06), con la comunidad rumana como la más numerosa. La densidad se queda en 1.006,05 hab/km² sobre 14,35 km² de término.) El parque de Velilla se lee como una cebolla, con el casco agrícola en el centro y anillos de promoción cada vez más nuevos. En 1849 Madoz describía 66 casas repartidas en 9 calles y una plaza; de aquello queda el entramado de la Calle Mayor, la calle de la Iglesia, San Sebastián, la Rinconada y las calles con nombre de faena del campo —la Era, la Siega, la Simiente, la Vega, la Vendimia, la Viña, el Olivar—. Alrededor se fueron pegando los desarrollos de los noventa y los dos mil, y después los sectores del plan: el XVII sobre 89.240 m² para 564 viviendas, el XVIII con 117.620 m² para 418 (56 unifamiliares y 362 colectivas), el XXVI con unas 18 hectáreas y 600 viviendas de las que 187 son unifamiliares, y sobre todo el XXIII, 393.333 m² proyectados para 1.500 viviendas, que es el barrio que los vecinos llaman directamente por su número y cuyas calles llevan nombre de capital europea: Berlín, Bruselas, Roma, Nicosia. Ahí siguen entrando promociones —Living Villas de Londres y de Luxemburgo, con parcelas de 253 m² y ático habitable, o Residencial Velilla Futura— y ahí construye la Comunidad las 152 viviendas de alquiler asequible del Plan Vive en la calle Nicosia. En cifras frías: 4.569 viviendas familiares convencionales en el Censo de 2021, un 93,48% principales, un 77,17% en propiedad frente al 63,85% regional y solo un 12,06% en alquiler; y 7.546 unidades urbanas en catastro (2026), de las que el 71,46% son residenciales. El catastro urbano se revisó en 2006.
Velilla bonifica el IBI, pero con una letra pequeña que aquí cambia el mapa entero. La ordenanza fiscal reconoce un 40% de bonificación sobre la cuota íntegra durante tres años a los inmuebles con sistemas de aprovechamiento térmico o eléctrico de la energía solar, y en uso residencial la limita a viviendas construidas antes de 2005. En un pueblo que se ha multiplicado por siete desde 1990 eso parte el municipio en dos: el casco de la Calle Mayor, los bloques de los noventa y los adosados de los primeros dos mil entran; el Sector XXIII de las calles con nombre de capital europea y las promociones nuevas con calificación energética A, no. Lo primero que hay que mirar, por tanto, es el año de construcción de tu referencia catastral. Después, el trámite: declaración responsable urbanística en la sede electrónica o en el Registro Municipal, de lunes a viernes de 8:30 a 14:30. La geografía acompaña sin matices: 553 metros de llanura en la vega del Jarama, sin relieve que proyecte sombra, con julio al 87% de cielo despejado y 7 mm de lluvia en todo el mes. Y hay precedente a lo grande dentro del término: Ahorramás montó 3.300 placas y 1.800 kWp sobre su plataforma logística. Velilla está a 553 metros de altitud, con el término moviéndose entre los 537 metros de la vega del Jarama y los 605 de los bordes municipales. Es fondo de valle, no páramo ni sierra, y eso manda en el clima. Los promedios del municipio dan julio con 33 °C de máxima media y 17 °C de mínima media, agosto con 32 °C y 17 °C, y enero con 11 °C de máxima y 1 °C de mínima, es decir, heladas frecuentes de madrugada en invierno. El rango habitual del año va de 1 °C a 33 °C y rara vez se baja de −4 °C o se pasa de 37 °C. Es un clima seco de manual castellano: julio deja unos 7 mm de lluvia en todo el mes y octubre, el más húmedo, apenas 43 mm; julio es además el mes más despejado, con un 87% de cielo limpio. Para lo que aquí interesa —placas, aerotermia, aire acondicionado— eso significa tres cosas: mucho sol aprovechable y muy pocos días de cielo cubierto, un verano largo con noches que no bajan de los 17 °C de media, y un invierno con heladas reales que obliga a dimensionar bien la calefacción aunque no estemos en la sierra. Y una cuarta, muy de Velilla: la humedad del río y de las lagunas alimenta la mosca negra y el mosquito tigre, así que ventilar de noche con las ventanas abiertas no siempre es una opción.
Somos instaladores autorizados con más de 10 años de experiencia y más de 500 instalaciones hechas en la Comunidad de Madrid. Damos servicio a Velilla de San Antonio y a los municipios cercanos: Mejorada del Campo, Rivas-Vaciamadrid, Loeches, Arganda del Rey. Además de placas solares, montamos cargadores para coche eléctrico, aerotermia y aire acondicionado, hacemos toda la parte eléctrica con boletín y instalamos videovigilancia. Presupuesto por escrito y sin compromiso, equipo propio sin subcontratas — el que va a verte es el que instala —, y tramitamos las ayudas que te correspondan (deducción del IRPF, bonificación del IBI cuando el ayuntamiento la ofrece).
Un apunte local: El pueblo se llama Velilla de San Antonio y San Antonio no es su patrón. Los patronos son el Santísimo Cristo de la Paciencia y Nuestra Señora de los Dolores, en cuyo honor se celebran las fiestas de septiembre, con la procesión saliendo de la iglesia parroquial de San Sebastián y los encierros bajando desde el Camino de la Chorrera. La primera parte del nombre se entiende sin problema: viene del latín VILLA con sufijo diminutivo, o sea «villa pequeña», y en la documentación antigua aparece como Vililla en 1520 y Bililla en 1528, sin santo. El apellido «de San Antonio» no asoma hasta el Catastro de Ensenada de 1751, y el Toponomasticon Hispaniae reconoce abiertamente que no se sabe por qué se añadió. Es decir: hay un santo en el nombre oficial del municipio desde hace casi tres siglos y nadie ha podido explicar quién lo puso ni con qué motivo. El resto de la historia es igual de vertiginoso. En 1849 Madoz contaba 66 casas repartidas en 9 calles y una plaza, con 292 almas y la parroquia dependiendo todavía de Mejorada. En 1909 el consistorio acordó traer la luz eléctrica y el alumbrado público, y ese mismo año hubo que pasar de 6 a 7 concejales por haber superado los 500 vecinos. Hoy son 14.467 habitantes.