En Sevilla la Nueva (Sevilla la Nueva está en el suroeste de la Comunidad de Madrid, entre Navalcarnero y Brunete, a unos 38 km de la capital en dirección oeste. Limita con Villanueva de Perales, Brunete, Villaviciosa de Odón, Navalcarnero y Villamanta. La adscripción comarcal es un poco ambigua según la fuente: Wikipedia lo encuadra en la Comarca Sur, mientras que por cuenca hidrográfica pertenece a la del Guadarrama, aunque parte de sus arroyos drenan hacia el Alberche a través del río Perales, el mismo topónimo que da nombre al polígono empresarial del municipio. Se llega por la A-5 (39,8 km) o por la M-501, la carretera de los Pantanos (36,5 km). Por dentro lo cruzan la M-600, que baja hacia Navalcarnero y sube hacia Brunete y Villanueva de la Cañada, y la M-523, que sale hacia Villamantilla y que dentro del casco se convierte en la calle del General Asensio. No tiene Metro ni Cercanías, ni las ha tenido nunca: la conexión con Madrid es por carretera o por las líneas interurbanas de Arriva 530, 531, 531A, 532 y la nocturna N505, con enlaces a Móstoles, Navalcarnero y Brunete., 9.802 habitantes según las cifras oficiales del INE de 2025, sobre un término de solo 25,1 km², lo que da una densidad de unos 390 habitantes por km²: es un municipio pequeño en superficie y bastante compacto. La serie histórica explica el pueblo mejor que el total. En 1900 tenía 356 habitantes, en 1950 eran 421 y en 1960 había bajado a 384; en 1970 subió a 679 y en 1981 seguía en 800. El despegue llega después: 1.348 en 1991, 4.054 en 2001 y 8.808 en 2011. Es decir, Sevilla la Nueva multiplicó por once su población en los veinte años que van de 1981 a 2001, y volvió a duplicarla entre 2001 y 2011. Desde entonces se ha estabilizado: 9.345 en 2021, 9.551 en 2023 y 9.657 en 2024. La consecuencia práctica es que casi todo el parque de vivienda del municipio se levantó entre finales de los ochenta y 2010, así que la instalación eléctrica típica de una casa aquí tiene entre 15 y 35 años y se diseñó para una vivienda sin bomba de calor, sin inducción y sin coche eléctrico.) Sevilla la Nueva tiene un casco antiguo pequeño y un anillo de barrios y urbanizaciones que lo rodean y lo superan en tamaño. El casco conserva la trama de la refundación de 1554, con calles estrechas, casas de dos alturas entre medianeras y patio, la iglesia de Santiago y el Palacio de Baena del siglo XVII, de trazo herreriano; ahí la vivienda es antigua, reformada por dentro a lo largo de décadas, y casi nunca tiene garaje propio. Alrededor están los barrios de los ochenta a los dos mil: Sevillalta, El Hórreo, Las Brisas, Los Olivos, Los Almendros, La Giralda, Juan XXIII y Las Veguillas, con mucho unifamiliar en hilera y pareado en parcela pequeña. Y luego están los núcleos separados del casco, que es donde vive el perfil de chalet exento: Los Cortijos, al oeste, a unos tres kilómetros por la M-523; y Los Manantiales I y II y Valdelagua, al este y al noreste, entre el casco y la M-600. En Los Manantiales se está desarrollando además un complejo residencial para mayores de 55 años. El planeamiento sigue vivo: el sector SAU 3 tiene aprobación provisional con 225 viviendas y nuevas dotaciones públicas.
Sevilla la Nueva reúne las tres condiciones que hacen que la fotovoltaica salga bien y una cuarta que casi nadie tiene. Las tres primeras: está a 673 metros en terreno llano, sin montaña al sur que recorte horas de sol; la vivienda dominante es unifamiliar con cubierta propia, ya sea el chalet exento de Los Cortijos, Los Manantiales o Valdelagua o el pareado en parcela de Sevillalta, Los Olivos o Las Veguillas, donde caben instalaciones de 5 a 10 kWp en lugar de los 2 o 3 kWp de un tejado urbano compartido; y el perfil de consumo acompaña, porque son casas con piscina, bomba de filtrado, riego de jardín y aire acondicionado, es decir, demanda concentrada justo en las horas centrales del día de verano, cuando la instalación produce a tope y se autoconsume en vez de verter a red a precio de saldo. La cuarta es local y conviene aprovecharla: el Ayuntamiento tiene aprobada una bonificación del IBI del 30 % para viviendas residenciales y del 15 % para inmuebles de otros usos que instalen aprovechamiento solar, aplicable durante los cinco periodos impositivos siguientes a la finalización de la instalación. En el casco antiguo, con casas de dos alturas entre medianeras, hay que estudiar faldón por faldón antes de prometer producción. AEMET sitúa Sevilla la Nueva a 673 metros de altitud (Wikipedia da 676 m) y deja claro un dato importante: no hay estación meteorológica en el municipio. La más cercana es la de Villanueva de la Cañada, a 10,12 km y a 641 metros. Es clima mediterráneo continentalizado del interior peninsular: inviernos fríos con heladas nocturnas frecuentes de diciembre a febrero, veranos secos y calurosos, y una amplitud térmica diaria fuerte. Pero conviene entender la diferencia con la sierra y con la capital. Esto no es sierra: no hay relieve que corte la insolación de la tarde y en julio y agosto el sol pega de lleno sobre un término de 25 km² rodeado de campo abierto, con la dehesa Boyal como única masa arbolada de referencia. Y tampoco es Madrid ciudad: con menos de 10.000 habitantes y sin masa urbana que retenga el calor acumulado, aquí no hay isla de calor y de madrugada la temperatura baja bastante mejor que en la capital o que en el corredor del Henares. Ese contraste —tardes muy duras, noches que sí refrescan— condiciona directamente cómo conviene climatizar una casa en este municipio.
Somos instaladores autorizados con más de 10 años de experiencia y más de 500 instalaciones hechas en la Comunidad de Madrid. Damos servicio a Sevilla la Nueva y a los municipios cercanos: Navalcarnero, Brunete, Villaviciosa de Odón, Villanueva de Perales. Además de placas solares, montamos cargadores para coche eléctrico, aerotermia y aire acondicionado, hacemos toda la parte eléctrica con boletín y instalamos videovigilancia. Presupuesto por escrito y sin compromiso, equipo propio sin subcontratas — el que va a verte es el que instala —, y tramitamos las ayudas que te correspondan (deducción del IRPF, bonificación del IBI cuando el ayuntamiento la ofrece).
Un apunte local: El pueblo se llama Sevilla la Nueva por un vecino, no por Andalucía, y no fue fundado una vez sino dos. El concejo propio se constituyó el 23 de diciembre de 1544 en casa de Antón Sevillano, el impulsor de la iniciativa, y el nombre se le puso en homenaje a él, al parecer natural de Sevilla. Aquel primer intento fracasó: eran caseríos dispersos sin centro urbano, la oposición de los vasallos de los condes de Chinchón pudo con la comunidad y el municipio se deshizo, aunque el nombre sobrevivió. La refundación llegó el 14 de abril de 1554, cuando Segovia lo restableció formalmente con representantes reales presentes que señalaron dónde iba el núcleo, dónde el suelo de la iglesia, y repartieron solares y tierras con normas de urbanización: la trama del casco que hoy se pisa viene de ahí. En 1629 compró su jurisdicción para independizarse de Segovia y en 1631 la vendió al marqués de Cerralvo. Y hasta 1916 el municipio no se llamó Sevilla la Nueva a secas, sino «Sevilla la Nueva ó Sevilleja», recuerdo del origen toledano de sus pobladores, procedentes de Sevilleja de la Jara.