En Navalcarnero (Suroeste de la Comunidad de Madrid, sobre el eje de la A-5 (autovía de Extremadura), a unos 30 km de Madrid capital. No es sierra ni corredor del Henares: es el borde entre el sur metropolitano y la campiña vitivinícola del suroeste, y funciona como cabecera de servicios de los pueblos pequeños de su entorno (El Álamo, Villamanta, Sevilla la Nueva, Villamantilla)., unos 33.300 habitantes (33.331 en 2025; 32.683 en 2024, INE), en crecimiento sostenido de unos 600-700 vecinos al año desde 2022) Navalcarnero tiene tres capas muy diferenciadas y cada una exige una solución distinta. El casco histórico alrededor de la Plaza de Segovia y la calle Constitución es edificación tradicional de baja altura, muchas de ellas anteriores a los años 60-70, con cubiertas de teja, patios interiores y las célebres cuevas-bodega excavadas bajo las calles. Alrededor crecieron los bloques de los años 70-90 y, ya en el siglo XXI, los ensanches de El Pinar, La Dehesa y San Andrés, con bloques de 3-5 alturas, garaje comunitario y trastero, más el barrio de El Pijorro y las promociones de VPPL del Barrio San Isidro (una de ellas de 216 viviendas protegidas). La tercera capa son los adosados y chalets con parcela de los años 90-2000 y las urbanizaciones dispersas por un término municipal enorme, de 100,2 km², donde también hay vivienda diseminada y parcelas rústicas con suministro. Es un municipio de familias jóvenes que se mudan desde Móstoles y Alcorcón buscando adosado con garaje propio, no un municipio de segunda residencia.
El argumento en Navalcarnero no es la irradiación —que es buena, pero también lo es en todo el suroeste madrileño—, sino la cubierta: los adosados y chalets de los años 90-2000 y las viviendas del casco tienen tejado propio a dos aguas, sin sombras de bloques altos alrededor, algo que no ocurre en Móstoles o Alcorcón. Con máximas de 33 °C en julio y cielos despejados el 87 % del tiempo ese mes, la curva de producción coincide con el pico de aire acondicionado, que es cuando la factura se dispara. En los bloques de El Pinar, La Dehesa y San Andrés la vía realista es el autoconsumo colectivo sobre la cubierta comunitaria, repartido por coeficientes entre los vecinos que se apunten. Conviene decirlo claro: el Ayuntamiento de Navalcarnero no tiene bonificación municipal de IBI ni de ICIO por autoconsumo, así que el retorno sale del ahorro y del excedente vertido, no de una subvención local. A 670 m de altitud, Navalcarnero tiene clima mediterráneo continentalizado, con una media anual en torno a 14 °C y unos 450 mm de lluvia al año: seco. En enero la media ronda los 5 °C con mínimas habituales de 1 °C y heladas nocturnas frecuentes, mientras que en julio la media sube a 26 °C con máximas de 33 °C y picos que rozan los 37 °C. No es un municipio frío de sierra —está a la misma cota que Madrid capital, no a la de Guadarrama—, pero sí de fuerte oscilación térmica diaria; en verano el cielo está despejado o casi despejado el 87 % del tiempo en julio, y de mediados de mayo a finales de agosto la radiación solar diaria supera los 7 kWh/m².
Somos instaladores autorizados con más de 10 años de experiencia y más de 500 instalaciones hechas en la Comunidad de Madrid. Damos servicio a Navalcarnero y a los municipios cercanos: Móstoles, Arroyomolinos, Sevilla la Nueva, El Álamo. Además de placas solares, montamos cargadores para coche eléctrico, aerotermia y aire acondicionado, hacemos toda la parte eléctrica con boletín y instalamos videovigilancia. Presupuesto por escrito y sin compromiso, equipo propio sin subcontratas — el que va a verte es el que instala —, y tramitamos las ayudas que te correspondan (deducción del IRPF, bonificación del IBI cuando el ayuntamiento la ofrece).
Un apunte local: Navalcarnero tiene desde 2010 un túnel de Cercanías terminado y sin usar: las obras de la prolongación Móstoles-Navalcarnero se pararon aquel año y llevan quince años en el aire, con el Ministerio de Transportes estudiando ahora retomarlas. Es la razón de fondo de que el municipio siga siendo absolutamente dependiente del coche por la A-5 y la R-5. Y bajo el casco antiguo hay otra red subterránea, esta sí en uso: las cuevas-bodega excavadas para conservar el vino, algunas recuperadas como las Cuevas del Concejo y el Museo del Vino, en una villa que Felipe IV elevó a Villa Real en 1651 tras casarse allí con Mariana de Austria el 7 de octubre de 1649.