En Moralzarzal (Sierra de Guadarrama, comarca de la Cuenca del Guadarrama, en el noroeste de la Comunidad de Madrid. Término de 42,6 km² de trazado muy irregular, encajado entre Collado Villalba (sur) y el macizo de La Pedriza / Manzanares el Real (este). A unos 47 km de Madrid capital., Unos 14.800 habitantes (2025). El INE daba 14.586 a 1 de enero de 2024, tras sumar 462 vecinos en un año. Para dimensionar el salto: en 1986 el municipio tenía 1.650 habitantes y en 2008 ya rondaba los 11.300.) Moralzarzal es municipio de chalet unifamiliar en parcela, no de bloque: el bloque de pisos se limita prácticamente al casco antiguo alrededor de la Plaza de la Constitución, donde están el Ayuntamiento, la iglesia de San Miguel Arcángel y la Casa Grande de mampostería de granito. Todo lo demás creció hacia fuera en oleadas de vivienda aislada y pareada desde mediados de los 80: el municipio pasó de 1.650 habitantes en 1986 a 11.318 en 2008, y el 34,52% de la superficie construida del municipio se levantó entre 2000 y 2009, lo que deja un parque dominante de chalets de 20 a 25 años con instalaciones de esa época. Las zonas residenciales reconocibles son el sector Los Linarejos, al sur, la parte más baja del término a unos 925 m y donde todavía salen promociones nuevas de obra nueva; la urbanización Los Enebros; y el entorno del Polideportivo–Colonia. El origen de buena parte de ese parque es la segunda residencia de sierra, que en los últimos veinte años se ha ido convirtiendo en vivienda habitual, con el consumo energético que eso implica: casas grandes, con parcela, muchas con piscina, y ocupadas los doce meses del año en un sitio donde hiela.
El autoconsumo encaja aquí mejor que en casi cualquier municipio del sur de Madrid por una razón física: el parque es de chalet en parcela, con cubierta propia, sin medianeras que den sombra y sin necesidad de negociar nada con una comunidad de propietarios. La orientación es libre y las cubiertas son grandes, así que rara vez hay que renunciar a potencia por falta de superficie. A 979 m de altitud las temperaturas de célula son más bajas que en la meseta, y el panel rinde mejor cuanto más frío está: el mismo módulo produce más aquí en un día despejado de febrero que en Getafe. Además el perfil de consumo lo acompaña: casas grandes con calefacción, bombas de piscina en verano y, cada vez más, coche eléctrico cargando de noche, lo que hace que la batería o la gestión de excedentes tenga sentido económico y no sea un capricho. El núcleo urbano está a 979 m de altitud, en un valle a la falda del cerro del Telégrafo, con clima de montaña mediterránea continental: inviernos claramente fríos, con heladas habituales de noviembre a marzo y nevadas ocasionales que aquí sí cuajan, a diferencia del sur metropolitano. Los veranos son secos y calurosos de día pero con noches que refrescan mucho más que en Madrid capital, lo que reduce la carga de refrigeración. En la práctica, Moralzarzal tiene una demanda de calefacción bastante más alta y más larga que un municipio del corredor del Henares o del sur, y esa es la variable que manda en cualquier cálculo de instalación aquí.
Somos instaladores autorizados con más de 10 años de experiencia y más de 500 instalaciones hechas en la Comunidad de Madrid. Damos servicio a Moralzarzal y a los municipios cercanos: Collado Villalba, Becerril de la Sierra, El Boalo, Alpedrete. Además de placas solares, montamos cargadores para coche eléctrico, aerotermia y aire acondicionado, hacemos toda la parte eléctrica con boletín y instalamos videovigilancia. Presupuesto por escrito y sin compromiso, equipo propio sin subcontratas — el que va a verte es el que instala —, y tramitamos las ayudas que te correspondan (deducción del IRPF, bonificación del IBI cuando el ayuntamiento la ofrece).
Un apunte local: La Torre del Reloj de Moralzarzal, inaugurada el 4 de octubre de 1886, fue un regalo del torero Salvador Sánchez "Frascuelo" al municipio. Como contrapunto industrial, el pueblo vivió de la cantería de granito durante siglos —en el XIX se llegó a construir un ferrocarril para bajar la piedra hasta Collado Villalba— y las canteras no cerraron hasta alrededor de 1985, justo cuando arrancaba el boom residencial que cambió el municipio.