La ficha eléctrica de Valdemoro no se parece a la de sus vecinos del sur. Aquí el parque es joven —el municipio pasó de 33.169 habitantes en 2001 a 69.354 en 2011—, así que la mayoría de las viviendas nació ya bajo el REBT de 2002 y tiene su boletín en regla. El problema es otro: esas promociones de El Restón II, Viva Verde, El Caracol o El Hospital se entregaron con el grado de electrificación básico de la ITC-BT-25, 5.750 W, dimensionado para una casa con caldera de gas, sin aire acondicionado y sin coche eléctrico. Veinte años después entran la inducción, la aerotermia y un wallbox de la ITC-BT-52, toca subir a 9.200 W o pasar a trifásica, y eso obliga a emitir un CIE nuevo sellado por la Dirección General de Industria de la Comunidad de Madrid. Queda además la capa antigua, minoritaria pero real: las casas bajas de La Villa en torno a la plaza de la Constitución y los bloques de los setenta y ochenta de Las Comunidades, La Estación y El Restón I, anteriores al reglamento, con cuadros sin diferencial y puesta a tierra dudosa. Y en Valdesanchuela y Rompecubas, con la logística de El Corte Inglés, Lear, Schüco o Total, el trabajo es cuadro industrial, trifásica y revisión por organismo de control autorizado.
Trabajamos en Valdemoro y en los municipios de alrededor (Pinto, San Martín de la Vega, Ciempozuelos, Torrejón de Velasco). Valdemoro está a 615 m de altitud media —712 m en el cerro de la Mira, 543 m en el arroyo de la Cañada— sobre un relieve prácticamente llano, con una pendiente media del 3 % hacia el este. El detalle que más pesa en climatización es que el municipio no tiene río: el arroyo de la Cañada nace en el término pero va sin cauce la mayor parte del año, y el Jarama discurre en paralelo sin llegar a entrar.
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