Majadahonda tenía 5.114 habitantes en 1970 y 45.817 en el año 2000 (INE): casi dos de cada tres vecinos de los 73.625 actuales ya vivían aquí antes de que entrara en vigor el REBT de 2002. Eso explica el grueso del trabajo eléctrico del municipio. Los chalets que empezaron a levantarse en los setenta a lo largo de la carretera del Plantío, y las urbanizaciones tipo Los Satélites, Roza Martín o Las Huertas, se proyectaron con el reglamento de 1973: electrificación en torno a 5.500 W, cuatro o cinco circuitos y un único diferencial general que deja la casa entera a oscuras cuando salta. Encima se les han ido sumando inducción, depuradora de piscina, aerotermia y cargador de coche, así que el encargo repetido es cuadro nuevo y ampliación de potencia con boletín (CIE), revisando acometida y caja general de protección, y en muchos casos el paso a trifásica. En el casco, reconstruido en cuadrícula tras la Guerra Civil, la instalación se ha parcheado por capas. Y en el terciario —El Carralero, Centro Oeste, Milenium, Equinoccio Park, Gran Plaza 2 y el entorno del Puerta de Hierro— cada cambio de titular pasa por el Censo Municipal de Locales y Actividades que regula la ORIMAU de 2022 y obliga a certificar la instalación eléctrica de baja tensión.
Trabajamos en Majadahonda y en los municipios de alrededor (Las Rozas de Madrid, Pozuelo de Alarcón, Boadilla del Monte, Villanueva de la Cañada). Majadahonda está a 740 m de altitud (743 m según la ficha inglesa de Wikipedia), sobre el borde del Monte del Pilar y unos 16 km al noroeste de Madrid. El clima es mediterráneo continentalizado, Csa en la clasificación de Köppen: verano seco y caluroso, invierno frío con heladas frecuentes de madrugada entre diciembre y febrero y lluvia concentrada en otoño e invierno.
Somos instaladores autorizados con más de 10 años de experiencia y más de 500 instalaciones realizadas en la Comunidad de Madrid. Hacemos el estudio en tu casa o tu negocio sin coste, te damos el presupuesto por escrito y ejecutamos con equipo propio, sin subcontratas. Y si algo no funciona como debe, volvemos y lo arreglamos.