En Brunete (Brunete pertenece a la comarca de la Cuenca del Guadarrama, en el oeste de la Comunidad de Madrid, junto a Quijorna, Sevilla la Nueva, Villanueva de Perales, Villanueva de la Cañada y Villaviciosa de Odón. Su término municipal es casi circular, de 48,94 km², y se sitúa a unos 30 km al oeste de la capital. No es sierra: es la llanura cerealista de secano que separa el área metropolitana del piedemonte del Guadarrama, con parte del término dentro del Parque Regional del curso medio del río Guadarrama y su entorno. Se articula por la M-501 —la carretera de San Martín de Valdeiglesias, la de los Pantanos— en su tramo hacia Navalcarnero, y por la M-600 hacia Villanueva de la Cañada. No tiene Metro ni Cercanías, y nunca ha tenido tren: la conexión con Madrid es por carretera o por autobús interurbano, con las líneas 530, 551, 575, 580, 581, 626 y 627 más la nocturna N907, y con el enlace hacia la M-50 y la A-5 a través de los municipios vecinos., 11.287 habitantes según las cifras oficiales del INE de 2025, sobre un término de 48,94 km², lo que da una densidad de unos 231 habitantes por km². Lo interesante de Brunete no es el total, sino la serie: 1.453 habitantes en 1900, apenas 877 en 1950 —el pueblo había quedado destruido en la guerra y todavía se estaba reconstruyendo—, 1.119 en 1981, 2.482 en 1991, 5.414 en 2001, 9.967 en 2011 y 10.726 en 2021. Es decir, Brunete multiplicó por diez su población entre 1981 y hoy, y el salto gordo se dio entre 1991 y 2011, cuando pasó de 2.482 a casi 10.000 vecinos en veinte años. Prácticamente todo lo que hay construido fuera del casco se levantó en ese periodo, así que el grueso del parque de viviendas tiene entre 15 y 35 años. Además, el padrón por localidades sitúa en torno a 9.800 personas en el núcleo urbano, lo que deja más de mil vecinos viviendo en urbanizaciones y diseminado alejados del centro.) Brunete tiene dos parques de vivienda muy distintos y conviene no confundirlos. El primero es el casco, que no es un casco medieval sino una reconstrucción: la Dirección General de Regiones Devastadas lo levantó prácticamente de cero tras la guerra, con proyecto de los arquitectos José Menéndez-Pidal y Luis Quijada, sobre una trama ortogonal nueva ordenada alrededor de la iglesia y de la Plaza Mayor, de planta cuadrada, edificios de dos alturas, soportales y columnas de granito. El nuevo Brunete se inauguró en 1946, así que en el centro lo habitual son casas de posguerra de dos plantas con patio, muchas reformadas por dentro pero con instalaciones que han ido creciendo a parches. El segundo parque es el de las urbanizaciones de unifamiliares construidas entre los noventa y los dos mil: La Paloma, El Reloj, Prado Alto I y Prado Alto II, Prado Nuevo, El Valle de los Rosales, La Dehesa o La Raya de Palancar, con chalets independientes y pareados en parcela, garaje propio, jardín y en muchos casos piscina. Y hay un tercer parque que todavía no existe: las 17.572 viviendas del plan Nuevo Brunete, cuyo primer sector, el Ensanche Sur, empezó a urbanizarse en abril de 2025.
Brunete es de los municipios de Madrid donde la fotovoltaica tiene menos excusas. Está en llano cerealista a 656 metros, sin montaña al sur que recorte horas de sol y sin bloques altos que den sombra: en urbanizaciones como Prado Alto, Prado Nuevo, El Valle de los Rosales, La Paloma o El Reloj lo normal es un chalet en parcela con cubierta libre de medianeras, donde caben instalaciones de 5 a 10 kWp en lugar de los 2 o 3 kWp que permite un tejado urbano compartido. Y el consumo acompaña: son casas con piscina y bomba de filtrado, riego de jardín y climatización, es decir, mucha demanda concentrada en las horas centrales del día de verano, justo cuando la instalación produce a tope, de modo que se autoconsume en vez de verter a red a precio de saldo. En el casco la cosa cambia: la trama ortogonal de Regiones Devastadas fijó la orientación de las manzanas y las cubiertas son de teja a dos aguas sobre edificios de dos alturas, así que hay que estudiar qué faldón sirve y cuál no antes de prometer producción. Y en las viviendas que salen del plan Nuevo Brunete lo sensato es dimensionar la instalación desde el proyecto, no añadirla después. Brunete está a unos 656 metros sobre el nivel del mar —AEMET maneja 653 m para el municipio— en pleno llano cerealista, no en la sierra. El clima es mediterráneo continentalizado, el típico del interior de la Comunidad de Madrid: inviernos fríos con heladas nocturnas frecuentes entre diciembre y febrero, veranos secos y calurosos, y una amplitud térmica diaria muy marcada. La diferencia respecto a la capital es que aquí no hay isla de calor: el pueblo tiene 11.000 habitantes y está rodeado de campo abierto de secano, sin masa urbana que retenga el calor acumulado durante el día, de modo que por la noche la temperatura cae bastante mejor que en Madrid ciudad o que en el corredor del Henares. Eso no quita que las tardes de julio y agosto sean duras, porque la insolación en esta llanura es la del interior peninsular y no hay sombra natural. Conviene saber que AEMET no tiene estación meteorológica propia en Brunete: la predicción municipal se genera por modelo y los datos climatológicos de referencia proceden de estaciones del entorno.
Somos instaladores autorizados con más de 10 años de experiencia y más de 500 instalaciones hechas en la Comunidad de Madrid. Damos servicio a Brunete y a los municipios cercanos: Villanueva de la Cañada, Villaviciosa de Odón, Quijorna, Sevilla la Nueva. Además de placas solares, montamos cargadores para coche eléctrico, aerotermia y aire acondicionado, hacemos toda la parte eléctrica con boletín y instalamos videovigilancia. Presupuesto por escrito y sin compromiso, equipo propio sin subcontratas — el que va a verte es el que instala —, y tramitamos las ayudas que te correspondan (deducción del IRPF, bonificación del IBI cuando el ayuntamiento la ofrece).
Un apunte local: Hay un paraje en Brunete que se llama La Estación y en el que nunca hubo estación ni tren. Viene de la Compañía del Ferrocarril de Madrid a San Martín de Valdeiglesias, constituida el 8 de junio de 1883, que planeaba pasar por Campamento, Alcorcón, Villaviciosa de Odón, Sevilla la Nueva y Brunete. La empresa se quedó sin dinero hacia 1885 con apenas doce kilómetros de explanación hechos, jamás llegó a tender vía más allá de unas pruebas en Campamento y terminó liquidándose en 1906. En Brunete solo quedaron los desmontes y terraplenes donde iba a estar el apeadero, hoy campo de labor junto a una rotonda de la M-501, al suroeste del pueblo. Ciento cuarenta años después el municipio sigue sin ferrocarril, lo que explica que el coche sea aquí prácticamente obligatorio. El otro dato que define a Brunete es más duro: la batalla del 6 al 25 de julio de 1937 dejó el casco urbano destruido en torno al 97 %, y el pueblo que hoy se ve se reconstruyó desde cero y se inauguró en 1946.