Móstoles está a 660 metros, y esa cota marca la diferencia con la sierra: aquí no refresca lo suficiente. La media de máximas de verano ronda los 32 °C y la de mínimas los 16 °C, pero engañan: las olas de calor se llevan las noches por delante. El 20 de julio de 2026 la mínima fue de 20 °C, con previsión de mínimas de 18 a 23 °C y máximas de 31 a 37 °C durante las dos semanas siguientes: noches tropicales de manual, y eso no lo arregla un ventilador. La tipología manda tanto como el termómetro. Los bloques de los setenta —casi la mitad del municipio— se levantaron antes de la primera norma española de aislamiento térmico, con ladrillo visto que acumula calor todo el día y lo devuelve de noche, y con dormitorios volcados a patio interior que apenas ventilan. En esas fincas del Centro o de Villafontana muchas comunidades no permiten colgar la unidad exterior de la fachada a calle, así que hay que resolver por patio, tendedero o cubierta y calcular bien el recorrido frigorífico. En los unifamiliares de Parque Coímbra, El Soto o Pinares Llanos el problema es otro: la planta alta a poniente, donde un split suelto se queda corto y compensa ir a conductos o a aerotermia.
Trabajamos en Móstoles y en los municipios de alrededor (Alcorcón, Fuenlabrada, Villaviciosa de Odón, Arroyomolinos). Móstoles se sitúa a 660 metros de altitud, en el suroeste de la corona metropolitana, con clima mediterráneo continentalizado: veranos secos y calurosos, inviernos fríos con heladas y solo unos 447 mm de precipitación al año, concentrados en primavera, otoño y principios de invierno. En verano la media de máximas ronda los 32 °C y la de mínimas los 16 °C; en invierno, 11 °C de máxima media y 2 °C de mínima media.
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