En Alcobendas el aire acondicionado se decide más por la ordenanza que por el termómetro. A 669 metros las tardes de julio rondan los 33-34 °C y de madrugada baja a unos 17 °C: ventilar de noche enfría, y en muchos pisos basta con dormitorios y salón. El resto lo decide el artículo 43 de la ordenanza municipal de edificación: en edificios anteriores al Plan General de 1999 la máquina solo puede ir en fachada exterior si el edificio carece de patios interiores, y los bloques de los sesenta y setenta del Distrito Centro casi siempre los tienen, así que la exterior baja al patio, con su recorrido de tubería, el desagüe de condensados sin goteo y el ruido rebotando entre medianeras. Entre 1999 y la ordenanza, si la instalación se ve desde la calle hace falta un estudio de conjunto de integración aprobado antes por la comunidad, y eso es un punto de junta: mejor plantearlo en primavera. En La Moraleja, con parcelas de 2.500 m² mínimo desde la parcelación de 1961, el problema no es la fachada, es la distancia: sitio sobra, pero las líneas frigoríficas rozan el límite de un split doméstico. En Valdelasfuentes o Fuentelucha la obra nueva ya reserva por ordenanza un hueco no visible desde la calle: ahí no se discute dónde, sino qué cabe.
Trabajamos en Alcobendas y en los municipios de alrededor (San Sebastián de los Reyes, Madrid, Paracuellos de Jarama, Tres Cantos). A 669 metros de altitud, Alcobendas está por debajo de los municipios de la sierra y en el arranque de la vega del Jarama, así que su verano se parece mucho más al de Barajas que al de Colmenar Viejo. La estación de referencia más próxima es Madrid-Aeropuerto, a 609 m y unos 7 km en línea recta: media anual de 14,5 °C, julios con 33,5 °C de máxima media y 16,8 °C de mínima media, agostos de 32,8 °C y 16,5 °C, y apenas 371 mm de lluvia al año (normales 1981-2010).
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