Aquí el punto de partida no es homogéneo y por eso la aerotermia se plantea de dos maneras distintas. Velilla está gasificada —la distribuidora es Nedgia Madrid— pero el gas no llega a todo: el registro de la CNMC contaba 3.049 puntos de suministro de gas natural en el municipio frente a 4.569 viviendas familiares del censo, y desde entonces lo que más ha crecido son los sectores nuevos. Traducido: hay una parte del parque con caldera mural de gas y radiadores, y otra parte tirando de electricidad directa, de bombona o de propano. En el primer caso la aerotermia gana por el conjunto, no por el combustible: se aprovechan los radiadores bajando temperatura de impulsión, se quita el término fijo del gas y se gana refrigeración en un verano de 33 °C de máxima media. En el segundo gana de calle, porque sustituir efecto Joule por una bomba de calor divide el consumo. La tipología ayuda: los adosados y pareados de los sectores XVIII, XXIII y XXVI tienen patio o jardín donde colocar la unidad exterior y sitio para el acumulador, y muchos ya se entregan con suelo radiante. En el casco antiguo, con casas entre medianeras y sin retranqueo, la conversación es otra y suele empezar por la envolvente.
Trabajamos en Velilla de San Antonio y en los municipios de alrededor (Mejorada del Campo, Rivas-Vaciamadrid, Loeches, Arganda del Rey). Velilla está a 553 metros de altitud, con el término moviéndose entre los 537 metros de la vega del Jarama y los 605 de los bordes municipales. Es fondo de valle, no páramo ni sierra, y eso manda en el clima.
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